martes, 10 de octubre de 2017

La tiranía de los Habsburgo

Cuenta la leyenda que Guillermo Tell fue obligado a demostrar su puntería por negarse a reconocer el escudo de los Habsburgo.

Y digo yo, ¿Qué culpa tenía la pobre manzana?

Cómo fanático seguidor de cuantas publicaciones tecnológicas aparecen en las RRSS en todos sus formatos, vengo apreciando la evolución del amor-odio hacia la marca pomácea por excelencia, Apple, sin acabar de ser capaz de comprender la tendencia despectiva imperante.

Al igual que en otros ámbitos noticiables, la nueva prensa encuentra en los de Cupertino el maná informativo perfecto. Un producto de lujo, emocional y de una exquisita tecnología no escapa de la denostación despiadada a pesar o quizá por el hecho de ser la empresa más rentable del mundo.

Los Habsburgo son en este caso un conglomerado compuesto de intereses oscuros comerciales, envidias insoportables por el constante éxito, una pléyade de imitadores que consiguen grandes productos pero sin embargo permanecen exentos del aura cuasirreligiosa que rodea a los californianos.

Nada hay más insoportable que el éxito ajeno.

Supongo que llegará el día en que tanto esfuerzo empresarial y mediático doblegará el carisma sagrado de los discípulos de Steve Jobs, y entonces nos daremos cuenta realmente de que son estas empresas iniciadas por visionarios descabellados las que más rápido hacen avanzar al mundo.

No voy a alabar uno a uno sus productos, porque entre otras cosas, Apple en realidad no es todopoderoso y también mete la pata con pifias comerciales, faltaría más, pero lo cierto es que la mayoría de los que emigran de Windows a OS y de Android a IOS no se vuelven atrás.

Por eso hoy me he sorprendido a mí mismo con la necesidad de hacer justicia ante tanto resquemor absurdo de dudoso fundamento.
Las empresas se crean para ganar dinero, y en eso Apple es la mejor. Año tras año.
Pero es que además el que conoció los viejos Macintosh o el que se arriesgó con el primer iPhone saben que no existía una alternativa que les hiciese sombra.

Samsung parece obsesionada con un trono que realmente no desea, y los chinos veneran a la manzana mordida con igual ímpetu que acometen sus asedios implacables.

En la guerra cruenta de los negocios no se recogen heridos, pero al igual que pasó con Nokia, BlackBerry o está a punto de pasarle a HTC, lloraremos cuando Guillermo cargando dos flechas en su ballesta atraviese el corazón de Apple e intente de paso liquidar al gobernador de Altdorf paradigma de la cochina envidia.

Desde mi modesto rincón del universo me rebelo pues como Tell contra la tiranía de los Habsburgo, los reviewers, la publicidad malasombrada, la imposición de cánones a la desesperada que no benefician al consumidor, los haters y los que impulsados por el rebufo creen que algún día destronarán al rey Midas de la tecnología y el márketing de las telecomunicaciones.

Android está ahí, yo lo uso con gran satisfacción, Windows phone ha muerto, así que oremos por los que ya no están y deseemos larga vida al rey....y a los súbditos, por más que escueza y revuelva el corazón retorcido de muchos.

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