De conchas blancas
Y gaviotas grises
Paseando en la playa
Curé cicatrices
Que luego se abrieron
En carne viva
Llegado el momento
De las despedidas
No hubo gaviotas
Ni vuelos rasantes
Apenas halcones
Y loros parlantes
Buitres hambrientos
Y heridas de guerra
Sueños perdidos
Y una vida perra
No hubo blancura
Ni conchas albinas
Solo negrura
Y espesas neblinas
Aquellos moluscos
Parduzcos y muertos
No daban la vida
Quedabas enfermo
Que la poesía
Si es adolescente
No ayuda ni cura
Tan solo te miente
Te dice que hay algo
Y tus sueños secretos
Se harán realidad
Se harán realidad
En cualquier momento
No es cierto, atestiguo
Aunque es necesario
Pasar por la vida
Soñando a diario
Quien fuera el Altísimo
Que lo puede todo
Y cambiase las tornas
De miles de modos
De forma que hubiera
Respuesta a los sueños
Que cada utopía
Encontrase su dueño
Y que las poesías
Que surcan los vientos
No fueran etéreas
Ni meros lamentos
Mas temo no es sueño
La vida que toca
Sino sufrimiento
Dolor y una poca
Ración de los cielos
Lejanos y ausentes
Que llueven apenas
Lo suficiente
Para que crezcamos
Ansiando la altura
Del brote más sano,
la rama más pura
Y dar nuestro fruto
A la madre tierra
Y no ser arbusto
Ser vida que medra


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