Desconozco los resortes celulares, las reacciones químicas y en general la complejidad del cuerpo humano. Algunas enfermedades me resultan más comprensibles que otras. Viruses, bacterias, microbios, hasta ahí llego. Cosas malas que entran en el riego sanguíneo y se pelean con nuestros leucocitos.
El cáncer, el Alzheimer, la diabetes, y otras tantas, son misterios que me podrían explicar atado a una silla. Nunca los comprenderé.
El cáncer, el Alzheimer, la diabetes, y otras tantas, son misterios que me podrían explicar atado a una silla. Nunca los comprenderé.
Y luego están las enfermedades que no comprendo pero que entiendo. Como las que me han tocado a mí, tener sueño es una de ellas.
Será narcolepsia, hipersomnia o neurastenia, me da igual. Lo que entiendo no entiendo son los mecanismos viscerales que la activan, y lo que sí comprendo es que mi cuerpo se ha cansado y se rebela contra el mundo a pesar de mi voluntad de seguir luchando.
Será narcolepsia, hipersomnia o neurastenia, me da igual. Lo que entiendo no entiendo son los mecanismos viscerales que la activan, y lo que sí comprendo es que mi cuerpo se ha cansado y se rebela contra el mundo a pesar de mi voluntad de seguir luchando.
Hasta aquí hemos llegado, me dice. Cierra los ojos, me ordena. No mires a tu alrededor, sueña, que es mejor, me obliga.
Y veo a mis hijos crecer sin parar ante mis ojos impotente, veo a mi agotada mujer sola ante el peligro, y mi cuerpo envía más y más órdenes a los músculos para que se abatan.
El contraataque de momento es desfavorable, matamos moscas a cañonazos, los médicos de varias especialidades y yo, con mi sumisión a la intoxicación química.
Y veo a mis hijos crecer sin parar ante mis ojos impotente, veo a mi agotada mujer sola ante el peligro, y mi cuerpo envía más y más órdenes a los músculos para que se abatan.
El contraataque de momento es desfavorable, matamos moscas a cañonazos, los médicos de varias especialidades y yo, con mi sumisión a la intoxicación química.
Pero el enemigo está acorralado, su falsa sensación de victoria sigue el rumbo del naufragio. El sueño no se ha dado cuenta de que lucha contra una fuerza mayor, a la que someterá infringiendo graves heridas afectivas y psicológicas, pero nunca vencerá.
Al nacer me caí en el caldero de la poción mágica de la imaginación, cuyos ingredientes eran el afán de recrear la realidad, modelar las palabras, los sonidos y las imágenes. Me mueve una irrefrenable pasión inútil. Nada puede detener eso, excepto la muerte, y tengo mis dudas.
Al nacer me caí en el caldero de la poción mágica de la imaginación, cuyos ingredientes eran el afán de recrear la realidad, modelar las palabras, los sonidos y las imágenes. Me mueve una irrefrenable pasión inútil. Nada puede detener eso, excepto la muerte, y tengo mis dudas.

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