viernes, 3 de abril de 2015

DEMOLIENDO "LAST MAN ON EARTH"



     Ahora que El Mentalista ha llegado a su fin, que la nueva ley de internet hace cada vez más difícil ver series de forma alegal, y que "Breaking Bad" se me ha atragantado, me he lanzado a la desesperada en busca de nuevas series que estimulen mi materia gris sin dañar mi extrema sensibilidad.

     Lo reconozco, lo tengo difícil. Ayer por ejemplo lo intenté con "Last Man on Earth", pero no alcancé nada más que a la mitad del capítulo. En apenas 45 minutos ya me había hecho una idea de toda la serie, de su tono, de la capacidad de sus guionistas, y del público a quien iba dirigido. No a mí.
     En principio la premisa me atrajo. Pertenezco a esa manada de "hipotesistas" que divagan con los resultados de una improbable catástrofe que asolara La Tierra desposeyéndola de habitantes. 

     Son varios los acercamientos realizados en la historia del cine, siendo el más conocido el famoso "Omega Man" de Charlton Heston.


     El remake de Will Smith en "Soy leyenda" tampoco está mal realizado, aunque aporta poca originalidad a la temática.

     A mí siempre me ha parecido más interesante aventurar cómo habría de ingeniárselas el hombre que supuestamente quedase solo por sobrevivir. Aquí es donde "Last man on Earth" se desmorona.
     En menos de una hora destapa el tipo de espectador al que va dirigido, y no es otro que al zafio americano de perfil intelectual medio-bajo cuyos pilares existenciales son el sexo, el alcohol y la alienación en una sociedad de costumbres que le protejan de las inclemencias metafísiscas.

     Mueren todos los seres humanos inexplicablemente y el protagonista se dedica a viajar por los diferentes estados de EEUU "comprobando" que no hay supervivientes. Por supuesto no hay ninguna referencia al virus exterminador, ni cadáveres ni restos humanos por ningún lado, por lo que solo podemos hacer acrobacias y deducir que todo el mundo falleció en un hospital y fue perfectamente enterrado. No hay coches abandonados por las carreteras, no hay signos de selvatización en los jardines de los famosos suburbios de las ciudades, no hay animales (debe ser que también les afectó el virus), y la forma de supervivencia en la que se instala el protagonista es una burda copia sin sentido de "Soy Leyenda", asaltar supermercados donde se ve que la comida no caduca.

     Nada de ratas campando felices por las calles, nada de cucarachas, nada de vacas explorando nuevos territorios allende las inertes granjas que les aprisionaban.

     Todo muy simple, como los cerebros destinatarios, más interesados en averiguar cómo calmará sus ansias reproductoras el protagonista. Esa es la tensión que se crea nada más desaparece su condición de único ser vivo sobre la faz de la Tierra  Los EEUU.

     Existe un burdo diálogo paranóico más que trascendente con ese indefinido Dios de los americanos que solo sirve para resolver problemas, y visto el comportamiento desordenado del personaje nada más empezar la serie, nada bueno puede depararnos seguir visualizando semejante despropósito.

     Lástima de premisa mal aprovechada. Lástima de falta de talento generalizada. A pesar de lo trillado de la temática, echo de menos un buen guión que contemple la previsión de la progresiva falta de recursos, la formación autodidacta para superar dicha carestía, y sobre todo un mejor estudio psicológico de la soledad, no una parodia de la estupenda película "Náufrago" (Cast Away, 2000) de Tom Hanks.




No hay comentarios:

Publicar un comentario