sábado, 1 de junio de 2013

CUANDO AWA SE ENFRENTÓ A DIOS




En 2135, el poder de AWA (Atheists World Asociation) superaba con creces el de cualquier otra organización mundial que jamás hubiera existido en la historia de la humanidad. A traves de los años habían amasado la mayor fortuna conocida hasta la fecha a base de ingentes donativos de altruístas filántropos multimillonarios, partidas desorbitadas presupuestarias de gobiernos poderosos,  y otras oscuras redes de financiación que permanecían ocultas al público en general. 

Su espectro de influencia era total. Abarcaba desde el pobre muerto de hambre en la desolada Europa hasta los nuevos ricos africanos. Controlaban absolutamente de facto todos los gobiernos de todos los países desde luego de una silenciosa y discreta forma sabida por todo el mundo pero formalmente inexistente. Copaban todas las universidades y centros de investigación desde la procreación de los lémures albinos hasta el desarrollo de nuevas enfermedades con las que dar trabajo a sus propias multinacionales farmacéuticas.

Las partidas presupuestarias para la investigación científica eran desorbitadas. Se habían propuesto cumplir su lema fundacional: Demostrar la ausencia de un Dios creador.
Para ello habían penetrado en los secretos de las células y los átomos, habían descubierto nuevas formas de transmisión de energía, nuevos indicios de dimensiones ocultas, habían despedazado la psicología humana estudiándola desde el principio de los tiempos documentados, y estudiaban cada pedacito en sus mesas de estudio con una minuciosidad enfermiza hasta racionalizar cualquier sentimiento y respuesta biológica mesurable.

La campaña de imagen-publicidad subliminal- que habían aplicado a los medios de comunicación les permitía justificar cualquier aberración con objeto de no dejar sin estudio y análisis cualquier posible combinación de factores en que pudiera verse envuelto un ser humano, para analizar sus consecuencias. Propagaron un régimen moral totalmente antinatural.

El espacio sideral era cada vez más accesible, al haber conseguido desarrollar técnicas de inducción de imagen de difícil explicación pero que permitían observar el universo desde perspectivas insólitas.

Se cebaron con la genética, y en una oscuridad total mutaron, clonaron, y desarrollaron formas híbridas de seres en su desesperado afán de sentirse capaces de crear un ser humano desde la nada.

Habían alcanzado un grado de conocimiento inigualable y se preparaban para certificar al mundo con todo tipo de pruebas y campañas de divulgación la consecución última de su objetivo. Cien años después de su fundación se consideraban preparados para asegurar al mundo que Dios definitivamente no existe.
No quedaba rincón por escrutar. Todo era explicable y razonable, cualquier sentimiento religioso tenía una explicación antropológica, psicológica y genética. En el cuerpo no se había encontrado el alma. No se habían podido demostrar científicamente ninguna de las tesis de ninguna religión acerca de la actuación de sus supuestos dioses.

Las aberraciones del pasado eran cotidianas. La familia natural había sido prácticamente destruida y desplazada por múltiples formas de coexistencia basadas en el hedonismo y el egoísmo absoluto. Las tasas de crimen y de control estatal eran desorbitadas. Las represiones sangrientas cotidianas a los millones de altercados en todo el mundo eran silenciados por las constantes proclamas del éxito inminente de AWA. Férreos estados policiales implacables se encargaban de la limpieza y maquillaje de la escoria que afeaba tan altruistas propósitos.

En 2136 la apoteosis de AWA alcanzó el delirio. Acumulaban el 80 % de la riqueza mundial, y durante 365 días fueron injertando en el subconsciente colectivo las conclusiones que habían alcanzado tras un siglo de estudios y crecimiento infinito. Ninguna persona sobre la faz de la Tierra quedó sin exponer inagotablemente a las tesis desarrolladas por AWA, y lo más importante de todo. Todo el mundo supo que el 01 de enero de 2137 se presentaría ante la humanidad el primer ser "humano" concebido sin participación de hembra ni varón. Un ser biológicamente sintético idéntico a cualquier otro ser humano, con la misma composición atómica, celular y psicológica que cualquier otro. Era el "AM" (Average Man, hombre medio), creado en la media matemática exacta extraída del resto de seres humanos controlados (todos).

AWA controlaba el mundo pero nadie quería admitirlo, así que la expectación ante el AM era bastante relativa. La humanidad era un caos a punto de estallar y la gente a pesar de todo mantenía como prioridad absoluta la mera supervivencia, toda vez que la Vida Eterna había sido desterrada del pensamiento.

Llegaron las Fiestas de Invierno y el Fin de año, y todas las emisoras de noticias, todos los canales de comunicación se enfrascaron en la emisión de un único programa: La presentación de AM.

El  1 de enero de 2137 un varón de una edad indeterminada entre los 25 y los 35 se dirigió al público mundial. Algunos ajustaron sus cristalinos biónicos unos segundos para verlo, pero su apariencia normal hizo que la mayoría apenas prestase atención al audio.

"I am AM, and I am who I am only because I AM."

Estas fueron sus primeras palabras en el Ingles internacional que había sobrevivido al Chino oficial mundial después de la crisis demográfica de los años 50 en la antigua República Popular y las masacres y desaparición de ciudades enteras cuando el control climático consiguió devolver a África su condición de vergel.

Todo el mundo conocía ambas lenguas, pero casi nadie comprendió lo que estaba diciendo. Muy pocos le prestaron auténtico interés tras un año de su tan desmenuzada presentación y explicación del proceso de fabricación y desarrollo precoz con complicadísimas técnicas ininteligibles y tecnicismos agotadores.

El fracaso de audiencia fue atroz.

Los años siguientes fueron muy interesantes. AM poseía un coeficiente intelectual medio pero carecía de impedimento alguno para incrementarlo, y en un principio se incorporó a la AWA como asesor y embajador mundial, pero pronto comenzó a desarrollar facetas políticas y establecer vínculos y contactos que le permitieron ir escalando escalafones dentro de la Asociación. A fin de cuentas era "el elegido", "el deseado", "el esperado", la demostración de la supremacía del hombre sobre un ahora sí ya definitivamente inexistente Dios.

Su carisma era arrollador, y en un lustro estaba en el consejo directivo de AWA, y de todos sus miembros era el que más influencias y poder económico manejaba.

En 2140 era el hombre más poderoso del mundo. Una orden suya hacía subir o bajar precios a nivel mundial, establecer la población permitida para un país. Podía decretar el asesinato de cualquier sospechoso sin causa previa. Podía hacer cualquier cosa. Había hipnotizado con su presencia a todo el consejo y los tenía bebiendo en su mano. Sin embargo no hizo nada de todo eso.

Sin que nadie se diese cuenta montó una administración paralela con fanáticos voluntarios arrebatados por su carisma para desmontar AWA desde dentro imperceptiblemente en el plazo de unos años. Fue eliminando discretamente todo indicio de resistencia y abriendo caminos para conseguirlo. Camufló datos, cuentas, deshizo en menos de un lustro los pilares de lo que había costado cien años construir. Y lo hizo en secreto, preparando el momento apropiado.

Las masacres represivas, los controles de población, las purgas políticas, los millones de abortos, las esterilizaciones, la desorientación existencial de la humanidad, las guerras, todo mantenía la humanidad abominando de si misma, en una perpétua arcada. Los suicidios eran la peor lacra, ya que no daba tiempo a equilibrar la pérdida de ciudadanos porque el porcentaje de personas con ánimo de engendrar era muy bajo. Todos los días rozaba el millón de personas en el planeta.

Y de pronto AM dinamitó AWA y lo hizo literalmente desaparecer. Destapó y clarificó las malas práxis realizadas hasta llegar a su propia concepción, invirtió todo el capital en reeducar a la gente en la verdad de lo que había pasado, pura y dura, sin maquillaje. La ausencia de millonarios fondos hizo desaparecer de pronto compañías enteras de comunicación, canales de información, hospitales, universidades, centros culturales, asociaciones de toda índole, proyectos de adoctrinamiento... 

Cayeron gobiernos sustentados por dichos fondos, pero AM tuvo la precaución de hacerlo de forma poco traumática consiguiendo minimizar revueltas de efecto rebote. Cientos de miles de poderosos se convirtieron en indigentes, y los gobiernos volvieron paulatinamente a recuperar el control de sus funciones al no verse sometidos a la sombra continua de AWA.

Cada país volvió a ser dueño de su imperfecto destino. La corrupción y el nepotismo instaurados se redujeron a mínimos de un siglo atrás.

Empezaron a aparecer quienes interpretaron la irrupción de AM como la de un salvador, y sin embargo nadie acababa de reconocerlo como un completo humano. Su figura infundía admiración, respeto y temor a partes iguales.
En un decenio el mundo se normalizó, bajaron los suicidios, reaparecieron las creencias, las minorías volvieron a ser minorías, con derechos desiguales en cada país. 

Los Tres mil millones de habitantes que quedaban en La Tierra volvieron poco a poco a animarse a concebir descendencia, y la natalidad disparó el crecimiento económico mundial y en el plazo de treinta años una nueva sociedad se abrió paso sin el lastre de la desparecida AWA.

La apariciones públicas de AM fueron espaciándose hasta quedar discretamente sumido en el anonimato.

Tan solo muchos años después, en una escueta nota de prensa se difundió la noticia de su fallecimiento en la intimidad de un monasterio de clausura en los Alpes Suizos.





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