Cruzó el Atlántico con el Hyperloop
justo a tiempo de ver cómo los soldados asaltaban el edificio
Chrysler trepando por la fachada con exoesqueletos y aniquilando con
láseres calientes a los alienígenas invasores.
Huyeron en su nave
propulsada por neutrinos, pero antes de alcanzar la exosfera fueron
abatidos por un cañón de materia oscura dirigido desde Moscú.
Isaac vio la explosión desde Nueva
York sorprendido de la indiferencia de los ciudadanos. Se acercó a
un viandante de aspecto asiático.
—¿Ha visto usted eso?
Cuando el neoyorquino iba a contestarle
se acabó la batería del móvil y finalizó la partida.

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